Fiestaval 2019

Dancers take the stage holding the flags of their respective home countries. The Latin American community makes up the largest percentage of Bowling Green’s minority population said city commissioner Dana Brown.

Editor's Note: This story was written entirely in Spanish as a firsthand account of Bowling Green's Fiestaval. Be sure to check out an English account of the celebration here

Me llamo Gilberto. Pues, me llamo Gilberto cuando hablo español. Creo que el nombre me asegura que el origen no siempre define, y me gusta pensar que llamarme Gilberto me ayuda sumergirme en el idioma.

Soy estudiante en mi último semestre de la universidad, y planeo graduarme con un título en español este diciembre. Solo hay un problema:

¡Tengo casi ninguna experiencia hablar con hispanohablantes nativos fuera de la clase!

Es la razón que decidí ir a la celebración hispana “BG Fiestaval” el domingo. Es un evento organizado por la iglesia local La Luz del Mundo, y sirve para representar la comunidad hispana que vive alrededor de la ciudad.

Pero antes de escribir sobre mi experiencia a la celebración, debería comenzar con una confesión: Decir que hablo español con fluidez es una mentira absoluta. La fluidez requiere años y años de práctica y usualmente mucho tiempo pasado en un país hispano. Un título no es suficiente.

No obstante, quiero escribir este artículo en español para representar una parte de nuestra comunidad que típicamente no nos fijamos. Como estudiante de español y escritor, creo que es mi responsabilidad compartir mi experiencia con la comunidad hispana de Bowling Green y esperar que siga un mejor agradecimiento para ella.

Mi primer encuentro

Después de conducir a la calle de Clay, el lugar del festival, inmediatamente pensé: “Esto no se parece a la ciudad que conozco yo.”

Había música hispana, una variedad de tiendas de colores vívidos y un olor de humo que me dijo que comida asada estaba cerca. Pero lo que me afectaba más fue el ruido de voces hispanas — voces que me hacían sentir como turista en un país extranjero.

Sin la presencia de más personas como yo que no hablan español principalmente, empecé a preocuparme un poquito: “¿Ellos me van a comprender cuando hable yo? ¿Voy a darme cuenta de que saber cómo conjugar verbos no iguale la habilidad de comunicar con hispanohablantes?”

Tenía que descubrir.

Empecé caminar a todas las tiendas para ver lo que se ofrecían. Aunque unas se vendían dulces extranjeros y otros artículos, la mayoría se dedicaban a la comida hispana tradicional como las tostadas, las gorditas y las tortas.

Había cientos de personas al festival, también. Aunque no compartimos la misma lengua materna, me sorprendía ver lo parecidos que somos.

Los niños corrían por todas partes y jugaban con una pelota de fútbol; los viejos se sentaban bajo de la sombra de alguna tienda y comían. Era una escena casi imperceptible de cada reunificación familiar en que he estado, lo cual me ayudaba relajarme. 

El momento de hundir o nadar

Después de acostumbrarme mejor al espíritu de la celebración, decidí que finalmente necesitaba probar mi español.

Primeramente, hablé con Nathan Ortiz, organizador del evento quien es nativo de Bowling Green. Él me dijo aunque la población hispana en Bowling Green tiene herencia no solo de un país sino muchos, no significa que no hay unidad.

“Somos una comunidad de diferente nombre,” Ortiz dijo.

La mayoría de hispanos en la ciudad es mexicana, incluso él, y salvadoreña, Ortiz dijo. Sin embargo, hay guatemaltecos, colombianos, chilenos y otros que son parte de la cultura hispana aquí.

Leyda Becker es intermediario de comunidades internacionales en Bowling Green que es originalmente de Venezuela. Ella se mudó a Bowling Green en 1993 y nunca se fue.

Becker habló durante la celebración y les animó a todos los miembros de la comunidad a votar en el próximo censo, lo cual ocurrirá en 2020. Ella quería que la ciudad pudiera recibir unas estadísticas bien determinadas de su población local, y enfatizó que es importante considerar el censo como método de expresarse.

“En este caso es muy importante,” Becker me dijo unos minutos después de dirigirse al público al festival. “Es muy importante saber quien está aquí, quien vive aquí, y contar a cada una de las personas.”

¿Qué significa?

Debido a su proximidad al día de la independencia mexicana, lo cual pasó el lunes, el 16 de septiembre, creo que esta celebración servía como herramienta para representar mejor nuestra comunidad de hispanos.

Solo es la realidad que existen diferencias entre la cultura hispana y la cultura estadounidense, pero es indudable que ellas no deberían manifestarse como un obstáculo para la unidad.

Después de pasar unas horas al festival, fue fácil ver que no nos diferenciamos por el deseo sino el origen. Tal vez es una posición que vale la pena considerar.

Junior Spanish major Rachel Greis contributed editing to this report.

Features editor Griffin Fletcher can be reached at 270-745-2655 and griffin.fletcher398@topper.wku.edu.