
Para Julia Rivas, yoga no es solamente un ejercicio; es una manera de parar y respirar.
Durante noviembre, Rivas ha estado teniendo clases de yoga en español en el SOKY Center. Estas clases basadas en donaciones, diseñadas para todas edades y niveles, están teñidas exclusivamente en español.
Rivas, un instructor de tiempo completo de Aprendizaje de Universidad en WKU y consejera licenciada profesional, encontró yoga durante su tiempo como un estudiante de licenciatura en WKU.
“Decidí hacer mi certificación de 200 horas para enseñar en yoga porque es algo súper beneficioso”, Rivas dijo. “Me encanta compartirlo con los demás”.

Anteriormente, Rivas ha enseñado clases de yoga en WKU y en un gimnasio local. Ella dijo que fue inspirada a empezar a enseñar yoga de vuelta por su padre, que estaba experimentando el dolor del cuerpo.
“Una noche se me ocurrió porque no podría volver a comenzar yoga, pero en español para nuestra comunidad porque no hay y la necesidad es grande”, Rivas dijo.
Rivas, originalmente de El Salvador, dijo que ella sintió que era importante compartir lo que ella conoce con su comunidad.
“Todo lo que aprendo trato de compartirlo a nuestra comunidad porque siento que tal vez no tenemos acceso a muchos recursos como esto”, Rivas dijo.
Durante la clase de una hora, Rivas lleva a los participantes por ejercicios de respiración, estiraciones y poses adaptables.
A Rivas le gusta que cada clase tenga una intención para ayudar a guiar a los participantes en un momento de reflexión. Hasta ahora, ella ha centrado clases alrededor de gratitud, eliminando desafíos y encontrar la luz interior.
“Nos lleva el tiempo presente que necesitamos más esos pequeños espacios para poder respirar tranquilamente sin pensar en todos los miles de problemas que tenemos y en la lista que tenemos de cosas que tenemos que hacer”, Rivas dijo.
Clausia Pimentel Gonzalez, que fue a todas las clases de RIvas con su amiga Erika Vela, dijo que ella nunca ha tomado una clase de yoga anteriormente y sinceramente las ha disfrutado.
“En la segunda clase, le dije a (Erika) que yo venía como con mucho peso mis hombros y me sentí muy relajada después de terminar la clase”, dijo Pimentel Gonzalez.
Vela dijo que las clases estando en su idioma le han dejado entender lo que está diciendo el instructor.
“De mi parte la sentí muy como así de amigable”, dijo Pimentel Gonzalez. “Nos sentimos muy confiables”,

(Diego Alcaraz-Monje)